Gamberra
Marine Auclair March
Sinopsis
Marta (18), hija única de padres divorciados, llega a un exclusivo colegio mayor femenino convencida de que allí empieza la vida que siempre ha soñado, donde encuentra el lugar al que siempre quiso pertenecer. Inicia una relación con Félix (20), líder del colegio mayor masculino de enfrente, y se deja seducir por un grupo que convierte la provocación en una forma de identidad: tiran huevos a los transeúntes al grito de «maricón» y cantan el Cara al Sol de forma burlesca, todo envuelto en el tono despreocupado de la vida universitaria post-fiesta.
Durante las primeras semanas tiene lugar el esperado “bautizo”, el ritual de bienvenida más relevante de esas primeras semanas. Desde las ventanas del colegio mayor, los chicos lanzan insultos y amenazas sexuales contra las nuevas residentes. Ellas ríen, aplauden y celebran el ritual. Al día siguiente, un vídeo del momento se viraliza y desata un escándalo nacional. Mientras la Fiscalía investiga un posible delito de odio y los chicos son expulsados, Marta sale en su defensa ante los medios: no hubo violencia, solo una tradición sacada de contexto.
Cuando el grupo descubre que una de las residentes ha denunciado lo ocurrido, comienza una caza de brujas para encontrar a la responsable. En un universo donde la lealtad está por encima de cualquier límite, Marta tendrá que decidir hasta dónde está dispuesta a llegar para conservar el lugar que tanto ha luchado por ocupar, aunque eso signifique convertirse en cómplice de la violencia que la rodea.
Proyecto
«Putas, salid de vuestras madrigueras como conejas. Sois unas putas ninfómanas. Os prometo que vais a follar todas en la capea».
Gamberra nace de un acontecimiento real ocurrido en un colegio mayor de Madrid que, durante semanas, ocupó titulares nacionales e internacionales. Más allá de la polémica mediática, hubo una imagen que se quedó con nosotras: la aparente normalidad con la que un grupo de jóvenes reproducía un discurso de violencia mientras las principales afectadas lo asumían, lo justificaban e incluso lo defendían. Esta contradicción nos llevó a preguntarnos qué historia había detrás de esas chicas y qué mecanismos convierten la necesidad de pertenecer en una herramienta de sometimiento.
La película parte de aquel acontecimiento real para construir una ficción que explora un fenómeno mucho más amplio. Nos interesa entender cómo una comunidad puede llegar a moldear la identidad de quienes la integran hasta hacerles renunciar a su propio criterio. ¿Cómo se normaliza la violencia? ¿En qué momento una víctima no se percibe como tal? ¿Qué ocurre cuando la aceptación del grupo pesa más que la propia libertad?
En un contexto marcado por la creciente polarización y el auge de posiciones ultraconservadoras entre parte de la juventud, Gamberra sitúa su mirada dentro de un colegio mayor donde tradición, privilegio y disciplina construyen un universo aparentemente seguro. Nos interesa observar ese espacio desde dentro, sin caricaturas, para comprender cómo determinadas formas de autoritarismo sobreviven hoy no tanto a través de grandes discursos ideológicos como mediante rituales cotidianos, códigos compartidos y la promesa de pertenecer a algo.
A través del personaje de Marta, una estudiante que llega por primera vez a este entorno, la película aborda el lugar que ocupa la mujer dentro de estos universos y cómo la construcción de la feminidad y de la sexualidad queda condicionada por estructuras profundamente conservadoras. Más que señalar culpables, buscamos entender las contradicciones de una generación que crece entre la incertidumbre y la necesidad de encontrar un lugar donde sentirse protegida, aferrándose a la nostalgia de un tiempo que nunca vivió, pero cuya promesa de orden y certezas sigue ejerciendo una poderosa atracción.
Nuestro interés nace de introducir la cámara en un universo juvenil que hoy ocupa un lugar central en el debate público, pero que todavía apenas ha sido explorado desde la ficción. Queremos que Gamberra funcione como un espejo incómodo capaz de generar conversación sobre la pertenencia, la identidad y las nuevas formas de fascismo cotidiano.
Sobre el Residente Marine Auclair March
Marine Auclair March nació en Mallorca en 2001 y desarrolló desde muy joven una pasión por las historias y una sensibilidad cinematográfica.
Estudió en ESCAC, especializándose en el Máster de Dirección. Realizó Blava Terra (2023) como trabajo final de carrera; cortometraje que se estrenó y ganó el palmarés en el BCN Film Fest, se proyectó en 90 festivales, ganó 30 premios, consiguió una preselección en los Premios Gaudí, la calificación para los Premios Goya, un premio a la dirección en el Festival de Sitges, y siete nominaciones a los Premios Fugaz entre otros.
Su segundo cortometraje, Gamberra (2026), se estrena mundialmente en la sección oficial de SXSW (South By Southwest 2026 – Austin, Texas), y gana el Primer Premio del Festival Internacional de Cine de Huesca (HIFF), calificando el proyecto de esta forma para los Premios Óscar. Posteriormente, también es seleccionado en el Nashville Film Festival y en Bolton International Film Festival, calificadores para los BAFTA y los Óscar.
Ha sido docente de dirección de cine en la ESCAC y ha formado parte del programa de desarrollo Ópera Prima ESCAC con su primer largometraje, el cual expande el universo de su segundo cortometraje Gamberra.
La reivindicación de la rebeldía, el feminismo, y la autodeterminación, marcan en su cine un fuerte interés en lo social y en lo humano, formándose de esta manera como una voz que vela siempre por la esencia de las historias.