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Largometraje de animación

A veces silencio

Álvaro Robles

Fotograma de A veces silencio

Sinopsis

El nacimiento de Silvia deja a los médicos perplejos. Tras cortar el cordón umbilical, el bebé llora, pero su llanto no suena. María, su madre, intenta preguntar qué está pasando, pero tampoco es capaz de usar su voz. Después de realizar varias pruebas, los médicos descubren que todo lo que entre en contacto con la piel de Silvia, perderá la capacidad de emitir sonido.

Ya de adulta, Silvia regenta una pequeña floristería en un barrio de Madrid, heredada de su madre. Decide llevar una vida tranquila y solitaria, consciente de lo que puede provocar a cualquiera que la toque. Sin embargo, cuando conoce a Marco, un músico de gran talento, su frágil equilibrio comenzará a desmoronarse.

Proyecto

En la ficción de los últimos años, se ha puesto de relieve la importancia de la diversidad en la representación, no solo racial, sexual o funcional, sino también sensorial, en este caso, auditiva. Tener en cuenta los conflictos a los que se pueden enfrentar las personas de la comunidad sorda, además de positivo, también supone un reto en términos narrativos. Aunque la protagonista de A veces silencio sea muda y no sorda, su forma de comunicarse con los demás es a través de la lengua de signos.

Además, su historia está condicionada por un elemento clave: el sonido. Silvia es consciente de que, al menor contacto con su piel, cualquier objeto o persona pueden perder la capacidad de «sonar». Esto no solo supone una barrera para ella, sino que también simboliza un anhelo, algo que estará siempre fuera de su alcance. Jamás podrá tocar ni ser tocada.

Para contar A veces silencio de la mejor forma y poder representar la delicadeza del mundo de Silvia, la técnica elegida ha sido animación en 2D. La libertad a la hora de utilizar la línea y el color en animación tradicional ayudará sin duda a definir los elementos fantásticos de la historia, al tiempo que potenciará su narrativa.

A pesar de que la animación para adultos está lejos de ser algo nuevo, hoy día estamos viviendo todo tipo de propuestas que demuestran las posibilidades de la técnica para emocionar al espectador y empujar la narrativa hacia nuevas fronteras. La animación no debe ser considerada como un género, sino como un vehículo para contar todo tipo de historias, desde violentas y radicales hasta sensibles e intimistas.

Fotografía del proyecto: ©Liuxander Ricardo Silva

Sobre el Residente Álvaro Robles

Fotografía de Álvaro Robles

Álvaro Robles es un director y guionista nacido en Caravaca de la Cruz en 1990.

Actualmente, se encuentra desarrollando varios proyectos personales, entre ellos Lo siento, su siguiente cortometraje, co-escrito junto al experimentado guionista Enric Rufas y el largometraje de animación A veces silencio, seleccionado en el programa de Residencias de la Academia de Cine.

Tras desarrollar su carrera profesional como creativo publicitario, se forma como guionista y director en escuelas como Metrópolis o el Instituto del Cine de Madrid. Desde entonces, ha escrito y dirigido varios cortometrajes, consiguiendo con Umbrellas (2020), varios reconocimientos. Entre ellos, una nominación a mejor corto de animación en los Premios Goya 2022, más de 100 selecciones en festivales internacionales, entre ellos Clermont Ferrand, Uppsala o el Festival du Nouveau Cinéma de Montreal, y numerosos premios y nominaciones en eventos como los Premios Quirino o los Premios Fugaz.

Como docente, ha dado diversas masterclasses en varios eventos y escuelas. También ha sido profesor de guión y asesor de proyectos en el Máster de Animación de la Universidad Politécnica de Valencia y tutor en el Instituto de Cine de Madrid. Como jurado, ha participado en festivales como Calzada de Calatrava o en el Chicago International Children’s Film Festival, festival calificador para los premios Oscar.

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Conoce a los 27 seleccionados que desarrollaron sus proyectos con el asesoramiento de destacados cineastas en la sede de la Academia.

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